lunes, 28 de julio de 2014

Los aviones y barcos rosas de la Segunda Guerra Mundial

Hoy hemos encontrado esta curiosa historia en el blog (muy recomendable) La Aldea Irreductible.




El Supermarine Spitfire, el avión que frenó a los alemanes en la Batalla de Inglaterra, representa el icono de la lucha inglesa contra los nazis. Tras la Batalla de Inglaterra los Spitfire también combatieron el norte de África, haciendo retroceder a las fuerzas de Rommel después de la batalla de El Alamein. Más tarde participaron en la campaña de Normandía, sometiendo a la Luftwaffe en 1944 y 1945. Los Spitfire sirvieron incluso en Rusia y, finalmente, también estuvieron presentes en el Frente del Pacífico.

El Spitfire fue “vestido” con distintos patrones y colores de camuflaje: curvas verdes sobre ocre terroso (excelente para mimetizar el avión sobre los verdes suelos de Inglaterra), verde musgo sobre gris océano, colores arenosos para el desierto, y hasta algunos fueron pintados de negro para el patrullaje nocturno.




ero de todos ellos, el color más inusual con el que fueron camuflados los Spitfire fue el rosa claro, un rosa desteñido, también llamado Mountbatten Pink (Rosa Mountbatten) que debe su nombre a Lord Mountbatten, Almirante de la Royal Navy.

En 1940, mientras escoltaba un convoy de buques, a Mountbatten le pareció observar que una de las naves del grupo desaparecía de la vista mucho antes que el resto. El barco estaba pintado con una mezcla de color gris y lavanda.

Mountbatten estaba convencido de la eficacia del color rosa para camuflar sus barcos durante el amanecer y el atardecer y, a principios de 1941, varios barcos comenzaron a utilizar el mismo camuflaje, aunque a finales de ese mismo año, la Royal Navy ya había prescindido del “Rosa Mountbatten” puesto que se comprobó que el tradicional “gris acorazado” resultaba al final mucho menos visible para los barcos.

Sin embargo, el camuflaje “Rosa Mountbatten”, y también una variante denominada “Camoutint pink”, fueron utilizados con éxito en algunos Spitfire. El color rosa conseguía hacerles mucho menos visibles cuando volaban entre las nubes al amanecer y al atardecer, momentos en los que, precisamente, las nubes también adquieren un tono rosado.

Al final, gracias al color rosa, y en determinadas situaciones y momentos del día, los Spitfire resultaron mucho más seguros entre las nubes de lo que cualquiera podría esperar al verles volar vestidos de aquel insólito color.



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