Vía | ABC
martes, 21 de noviembre de 2017
Amor labrado en chapa en el gueto judío de Lodz
Vía | ABC
lunes, 28 de marzo de 2016
"Operación vegetariana", pienso con Anthrax para acabar con Alemania
lunes, 15 de febrero de 2016
El día que Hitler bombardeó Wimbledon (bueno, no él personalmente)
martes, 1 de septiembre de 2015
Polonia moviliza su ejército para buscar un antiguo tren nazi lleno de oro
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Según Hitler, los Reyes Magos eran nazis
viernes, 10 de octubre de 2014
Fifi, la agente que seducía a espías en la Segunda Guerra Mundial
miércoles, 1 de octubre de 2014
El fundador de Ikea fue un nazi activo en su juventud
lunes, 1 de septiembre de 2014
Los secretos de la criada de Hitler
jueves, 21 de agosto de 2014
El extraño destino del teléfono y la máquina de escribir de Hitler
jueves, 14 de agosto de 2014
Hitler tenía un plan secreto: hacer revivir bisontes gigantes a todo pasto
lunes, 28 de julio de 2014
Los aviones y barcos rosas de la Segunda Guerra Mundial
martes, 23 de julio de 2013
Certificar que la Tierra era hueca y otros objetivos de la misteriosa expedición nazi al Tíbet
Primeros objetivos demenciales
En busca del reino de Shambhala
El mejor jefe de operaciones
Comienza la aventura
La ciudad sagrada
Los curiosos regalos del Tibet
Un misterioso final
jueves, 17 de enero de 2013
Los bombarderos de la Segunda Guerra Mundial modificaron el clima
Que las estelas de los aviones tienen efectos sobre el clima es algo que los climatólogos ya sabían. Por un lado actúan como una especie de manto que atrapa el calor que de otro modo escaparía hacia el espacio exterior. Por otra parte, durante el día reflejan la luz procedente del Sol, impidiendo que llegue a la superficie y enfriando por lo tanto la Tierra. Los climatólogos están de acuerdo en que, normalmente, al sumar ambos efectos el resultado es que un exceso de tráfico aéreo calienta el planeta.
Analizando los registros de operaciones de las fuerzas armadas estadounidenses y británicas y los datos climatológicos de los años cuarenta, científicos de la Universidad de Brimingham (Reino Unido) han cuantificado los niveles de nubosidad que provocaron los miles de bombarderos aliados que volaron desde Inglaterra hasta distintos destinos en Europa entre 1943 y 1945. Y tras estudiar los datos escogieron un ataque representarivo: el que se produjo durante la mañana del 11 de mayo de 1944, que implicó a más de 1400 aviones. De este modo han llegado a la conclusión de que aquel día los vuelos de los aviones británicos hicieron que la temperatura descendiera 0,8ºC sobre las bases militares. Sus conclusiones se publican en la revista International Journal of Climatology.
“Mirando hacia una época en que la aviación se producía en grupos concentrados con fines militares resulta más fácil separar este fenómeno de otros que también afectan al clima”, subraya Rob MacKenzie, coautor del estudio.
martes, 30 de octubre de 2012
El mártir de Auschwitz
Si no conseguían atrapar al prisionero fugado, todos sabíamos las consecuencias… matarían a diez de nuestro barracón.
Pobre esposa mía; pobres hijos míos.
Coronel, soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el lugar de este hombre que tiene esposa e hijos.
El hombre encargado de vaciar los cubos de orina siempre los encontraba vacíos. La sed les condujo a beber el contenido. El padre Kolbe nunca pidió nada y en lugar de quejarse animaba a los otros diciendo que el fugitivo podría aparecer y todos sería liberados – efectivamente, apareció muerto en una letrina pero el coronel ya no quiso dar marcha atrás -. Uno de los guardias de las SS comentó: este sacerdote es realmente un gran hombre. Nunca he visto a nadie como él…
Sólo pude darle las gracias con la mirada. Yo estaba aturdido y no podía comprender lo que estaba pasando: Yo, el condenado, sigo viviendo y otra persona, voluntariamente, ofreció su vida por mí. ¿Es esto un sueño? [...] no tuve tiempo de decirle nada a Maximiliano Kolbe. Me salvé. Y se lo debo a él. La noticia se extendió rápidamente por todo el campamento. Fue la primera y la última vez que un incidente sucedido en toda la historia de Auschwitz.
Durante mucho tiempo sentí remordimiento al pensar en Maximiliano por permitir que me salvase firmando su sentencia de muerte. Pero ahora, al reflexionar, comprendí que un hombre como él no podía hacer otra cosa. Tal vez pensó que como sacerdote su lugar estaba al lado de los condenados para ayudarles a mantener la esperanza [...]
viernes, 31 de agosto de 2012
La leyenda de los jinetes polacos que cargaron contra tanques nazis
miércoles, 18 de julio de 2012
El chocolate explosivo que pudo asesinar a Churchill
lunes, 2 de julio de 2012
Euro 2012: el recuerdo del "partido de la muerte"


Dos partes
viernes, 16 de marzo de 2012
Las temidas monjas paracaidistas de Hitler
La reticencia a una nueva guerra por parte de Francia e Inglaterra junto a la bisoñez de sus respectivos primeros ministros, Édouard Daladier y Neville Chamberlain, dejaron el camino expedito para que Hitler ocupase Polonia. Cuando quisieron reaccionar ya era tarde… la maquinaria bélica alemana estaba atacando el frente occidental; cayeron Luxemburgo, Bélgica, los Países Bajos y, finalmente, Francia.
La brutal ofensiva del ejército alemán en el frente iba acompañada de otra ofensiva tras las líneas enemigas. Esta otra ofensiva no era otra que la de socavar la resistencia desde dentro, lo que el General Mola en la Guerra Civil española acuñó como la quinta columna, y para este menester Hitler disponía de un maestro de la propaganda y la confusión… Joseph Goebbels (Una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad).
Goebbels puso la maquinaria en marcha emitiendo en onda media desde Colonia, Stuttgart o Leipzig e incluso bajo el nombre de Radio Humanité (como el periódico comunista francés) para que pareciesen emisiones hechas desde Francia por los comunistas. Comenzaron a hacer correr bulos sobre curas y monjas paracaidistas que se infiltraban entre la población, paracaidistas que utilizaban uniformes de color azul cielo que los hacían mimetizarse de tal forma que eran invisibles durante el descenso… A la difusión de este bulo también contribuyeron las declaraciones en París del ministro holandés de Asuntos Exteriores, Van Keffles: miles de paracaidistas alemanes fueron lanzados sobre Holanda y Bélgica vestidos con ropas de curas, monjas o enfermeras. Se dieron casos en los que a grupos de monjas se les ponía en fila e inspeccionaban las manos y la nuez.
Todos sospechaban de todos, los espías se convirtieron en una epidemia. El caos, la histeria, el pánico y la confusión se apoderaron de Francia y más de 10 millones de franceses abandonaron sus hogares huyendo de los alemanes. Aquel éxodo colapso la red de comunicaciones, los suministros y armas no llegaban al frente, los heridos no podían ser trasladados a los centros médicos…
Aquella batalla la había ganado Goebbels.
viernes, 17 de febrero de 2012
Cómo llegaron a Manhattan las consecuencias de la Batalla de Inglaterra
En nuestro habitual recorrido por lo más jugoso de la blogosfera hoy destacamos la curiosa historia de cómo los escombros a los que los bombardeos nazis redujeron la ciudad de Bristol durante la Batalla de Inglaterra en 1940, acabaron convirtiéndose en el suelo de una gran parte de Manhattan.
Según podemos leer en el blog “Rescoldos en la trébede”, esta urbe británica fue una de las más castigadas por la aviación alemana durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Esto se debió a que su puerto era el principal punto de comunicación marítima con los Estados Unidos. En él atracaban la la mayor parte de los cargueros norteamericanos que surtían de material armamentístico y productos de primera necesidad al Reino Unido.
En circunstancias habituales, las mercancías que transportan los cargueros funcionan a modo de lastre, necesario para dotar a estos barcos de estabilidad. En un Reino Unido dedicado por completo a la industria bélica, sin ningún tipo de productos que exportar, los mercantes se veían obligados a buscar algo que les sirviese como lastre en su viaje de regreso a Estados Unidos.
La solución a este problema fue emplear los escombros a los que los bombardeos alemanes habían reducido gran parte de los edificios de la ciudad. Una vez que los barcos llegaban al puerto de Nueva York era necesario deshacerse de los cascotes que habían recorrido más de 5.000 kilómetros en las bodegas de los grandes cargueros.
Las autoridades neoyorquinas decidieron emplear todos estos escombros como tierra de saneamiento para la construcción de nuevas zonas residenciales en Manhattan. Así, estos escombros fueron vertidos en la orilla de East River, entre las calles 23 y 34, lo que ahora conforma la Franklin D. Roosevelt Drive.
En 1942, la ciudad de Nueva York erigió un monumento que recordaba el origen de las piedras utilizadas para construir esa zona de la ciudad, que desde entonces es conocida como La Cuenca de Bristol
martes, 31 de enero de 2012
Una fotografía dos horas antes
23 de febrero de 1945. Cima de Suribachi. Japón. El ejército norteamericano toma la colina a las 10 horas y 20 minutos de la mañana. El teniente Harold G. Schrier lideraba la patrulla y llevaba órdenes de colocar la bandera de su barco de transporte (el USS Missoula) en la cima para que se divisara desde todas las playas cercanas. Pero la bandera era demasiado pequeña. Inmediatamente se ordenó traer una segunda bandera de mayores proporciones…
Y tan solo dos horas después...

Si queréis saber más sobre esta historia, aquí os dejo el enlace a Wikipedia.













