sábado, 13 de febrero de 2016

Un poco de historia: Guadalcanal

Para enriquecer el trasfondo del nuevo wargame de MasQueOca, "Conflict of Heroes: Gadalcanal", desde la editorial nos envían una magnífica reseña histórica sobre lo que ocurrió en la Isla de Guadalcanal, para que nos ayude a situarnos en el escenario.

7 Dic, 1941 - La Guerra estalló en el Pacífico cuando los japoneses atacaron la flota americana en Pearl Harbor. En Mayo de 1942, Japón se había expandido por el Pacífico y estaba amenazando las líneas de abastecimiento desde Australia a Estados Unidos tras construir un aeródromo en la isla de Guadalcanal. Los Estados Unidos reaccionaron con una ocupación precipitada del aeródromo de Guadalcanal con la 1ª División de Marines. Los japoneses respondieron contundentemente, aislando a los Marines por mar y trayendo miles de refuerzos. Cuando los americanos trataron de resistir a toda costa, se produjo una lucha desesperada contra el poderoso Imperio Japonés.


Panorama General

La Marina de los Estados Unidos había previsto luchar en una guerra contra Japón mucho antes de que tuviera lugar el ataque a Pearl Harbor, por eso desarrolló un plan de contingencia llamado “Plan Naranja”. El Plan Naranja asumía una gran batalla entre las flotas japonesa y estadounidense en algún lugar del Pacífico, por eso los Estados Unidos construyeron su Marina pre-Segunda Guerra Mundial basada en los acorazados. Pero el ataque a Pearl Harbor obligó a la Marina de los Estados Unidos a aceptar lo que los japoneses ya sabían: los aviones, y no los acorazados, gobernarían los mares. La Marina Imperial Japonesa alardeaba de tener once portaaviones en 1941, mientras que los Estados Unidos tenían siete. Aunque los portaaviones tenían sus limitaciones: eran caros de construir, podían hundirse fácilmente (los japoneses perdieron 4 en Midway), y requerían un enorme apoyo logístico. Los aeródromos construidos en las numerosas islas del Pacífico, que podían controlar el mar alrededor de ellas, demostraron ser mucho más baratos y eficientes. Mientras que los portaaviones se convertían en los comodines que llevaban la ofensiva en la Guerra del Pacífico, los aeródromos demostraron que daban estabilidad estratégica y operacional. La mayoría de las islas invadidas por ambos bandos fueron elegidas por sus aeródromos o porque se podía construir un aeródromo en ellas. Guadalcanal no era una excepción.











La Isla de Guadalcanal

Australia era la única gran masa de tierra del Pacífico que aún conservaban los Aliados en Junio de 1942, y necesitaban un área de preparación para el eventual contraataque liderado por los EE.UU. Los japoneses lo sabían, pero carecían de recursos para conquistarla. En vez de eso, los japoneses intentaron aislar Australia de los Estados Unidos cortando las líneas de abastecimiento entre ellos. Para conseguirlo, el Ejército Imperial Japonés invadió Nueva Guinea y la Marina Imperial Japonesa comenzó a construir un aeródromo en Punta Lunga, en la isla de Guadalcanal. Con ambas islas controladas, los japoneses podrían interceptar los navíos Aliados.

El aeródromo en Guadalcanal estuvo casi terminado antes de que los militares de EE.UU. siquiera supieran que estaba allí, y en su desesperación la mal entrenada y equipada 1ª División de Marines y sus unidades adjuntas recibieron órdenes de ocuparlo.

El Alto Mando Japonés no esperaba un contraataque de los EE.UU. en el Pacífico hasta 1943, por eso las únicas fuerzas militares en la isla eran 2.200 trabajadores de la construcción coreanos y de Okinawa y 490 soldados de la Marina Japonesa. Estos hombres estaban en Guadalcanal para construir un aeródromo, no para repeler una invasión americana.


La Invasión de Guadalcanal

La flota de invasión de EE.UU. de 80 barcos llegó a Guadalcanal en la mañana del 7 de Agosto de 1942, sin ser detectada por los japoneses. Las operaciones de desembarco fueron precedidas por un corto bombardeo que sorprendió a la guarnición en el aeródromo y dio lugar a que huyeran aterrados a la jungla. Como resultado, el 1º y 5º Regimiento de Marines pudieron capturar el aeródromo indefenso al siguiente día (el 8 de Agosto) sin apenas disparar una bala. Los japoneses respondieron a la invasión con ataques aéreos desde su base en Rabaul y un audaz ataque nocturno durante las primeras horas de la mañana del 8 de Agosto con una flota de ocho cruceros y destructores. Los ataques aéreos hicieron muy poco daño, pero los barcos japoneses cogieron a la flota americana completamente desprevenida. Hundieron y dañaron varios barcos mientras que solo sufrieron daños moderados en dos de sus naves. La desequilibrada victoria japonesa llegó a ser conocida como la Batalla de la Isla de Savo. Si mal fue la Batalla de la Isla de Savo para la Marina de los EE.UU., peor aún fue para los Marines en Guadalcanal.


La Marina de EE.UU. se retira de Guadalcanal

El ataque japonés a Pearl Harbor, combinado con la política del Presidente Roosevelt de “primero Europa” para el envío de hombres y material, dejó a la Flota del Pacífico de EE.UU. en 1942 sin los barcos necesarios para defender adecuadamente las líneas de abastecimiento a Australia, mucho menos para montar una invasión en el Pacífico Sur. La Marina de EE.UU. prefería encontrar su momento y esperaba que se construyeran nuevos barcos en los Estados Unidos antes de atacar a Japón. Los oficiales superiores al mando de la Flota del Pacífico eran muy reacios a arriesgarse a perder los transportes y buques de guerra que les quedaban en batallas que no podrían ganar la guerra, y consideraban que Guadalcanal era un riesgo demasiado alto. Los ataques aéreos japoneses del 7 y 8 de Agosto y la Batalla de la Isla de Savo solo reforzaron esa visión pesimista, así que la flota de invasión de los EE.UU. se retiró 250 kilómetros al sur de Guadalcanal el 9 de Agosto a las Islas de Espíritu Santo y Nueva Caledonia antes de que los Marines pudieran descargar la mayor parte de sus suministros. Allí los barcos americanos estaban fuera del alcance de los aviones que volaban desde Rabaul y “a salvo” de cualquier contacto accidental con la Flota Combinada Japonesa, pero los Marines fueron abandonados con pocos suministros. La Marina enviaba periódicamente suministros a los Marines mediante rápidos barcos de abastecimiento siguiendo la doctrina “golpea y corre”, huyendo de la Flota Combinada Japonesa en cuanto se acercaba a Guadalcanal. Sin embargo, entres esos momentos, los Marines en Guadalcanal tuvieron que arreglárselas solos mientras divisaban barcos japoneses trayendo suministros y refuerzos enemigos a la isla y se preguntaban dónde estaba su propia Marina.


Los Marines se Atrincheran

El éxodo repentino de la Marina de EE.UU. de Guadalcanal dejó a la 1ª División de Marines escasa de equipo pesado, alambradas, herramientas de mano, sacos terreros, comida, agua y munición, sin idea de cuándo serían reabastecidos o reforzados e incluso dudando de sí no habían sido totalmente abandonados. El Mayor General Vandegrift, comandante de la 1ª División de Marines, esperaba que los japoneses hicieran un contra-desembarco en cualquier momento, por tanto concentró los esfuerzos de su División en prepararse para ello. Los Marines acabaron el aeródromo con el equipo japonés capturado, lo llamaron “Campo Henderson” por un piloto muerto en Midway (Mayor Lofton Henderson). Complementados con los suministros que tenían de los almacenes de alimentos japoneses capturados, los dividieron en raciones reducidas, y se atrincheraron alrededor del aeródromo. Los Marines llamaron sarcásticamente a Guadalcanal “Operación Austera” debido a la desesperada situación del abastecimiento.

El contra-desembarco japonés en Punta Lunga nunca llegó. Las líneas de abastecimiento japonesas estaban demasiado estiradas y el Ejército Japonés estaba preocupado con su esfuerzo en Nueva Guinea. El Ejército veía Guadalcanal como un problema de la Marina, por eso era reacio a diluir sus esfuerzos en Nueva Guinea ayudando a la Marina en Guadalcanal. Solo una intervención del Cuartel General Imperial (CGI) convenció finalmente al Ejército Japonés de que enviara 6.000 soldados para expulsar a los Marines. Durante la semana que tardó la respuesta de los japoneses, los Marines trabajaron denodadamente en acabar el aeródromo y fortificaron sus posiciones alrededor de éste.

Con la retirada de la flota de EE.UU. de Guadalcanal y el reconocimiento aéreo del aeródromo, los japoneses supusieron que la mayoría de los Marines se habían retirado con la Marina de los EE.UU. No esperaban a los 11.000 Marines que habían sido realmente abandonados en la isla, sino que confiaban en que podrían superar a cualquier fuerza Aliada que hubiera quedado atrás. Esto se debía a que los japoneses habían salido victoriosos una vez tras otra contra ejércitos Aliados más grandes durante los siete meses anteriores, y los japoneses esperaban que ese modelo continuara en Guadalcanal. La Flota del Pacífico Sur de EE.UU. ya había demostrado que no quería quedarse y luchar y los japoneses pensaron que los Marines harían lo mismo.

Los 1.000 primeros soldados del Ejército Japonés desembarcaron en Guadalcanal el 18 de Agosto de 1942 y confiados atacaron a los Marines el 21 de Agosto a lo largo del río Ilu (la Batalla del Tenaru o “Alligator Creek”) sin esperar a que llegaran los otros 5.000 soldados (Enfrentamiento 3: “La Picadora de Carne”). Fue una clásica batalla de la Guerra del Pacífico con combate nocturno, cargas Banzai, y los japoneses luchando hasta el último hombre. Los japoneses perdieron en el río Ilu, pero se había establecido el estilo del combate en la isla para los cuatro meses siguientes.

La Batalla del Tenaru marcó el fin de la buena oportunidad que los japoneses tuvieron durante dos semanas para una rápida y fácil reconquista de Guadalcanal. Para el 20 de Agosto, un portaaviones de EE.UU. de escolta fue capaz de enviar 19 cazas F4F Wildcat y 10 bombarderos en picado SBD Dauntless al aeródromo recién terminado. La llegada de esos aviones cambió las tornas para los japoneses, convirtiendo Guadalcanal en una base de EE.UU. desde la que la aviación norteamericana podía interceptar a la flota japonesa, en lugar de dar un rodeo. Los japoneses pasaron los siguientes cuatro meses intentando recuperar el aeródromo con un número incluso mayor de tropas, aviones, y barcos, mientras que los americanos en Guadalcanal fueron fuertemente presionados para resistir las embestidas.


La Batalla en los Cielos

El Campo Henderson era la clave para la victoria en Guadalcanal. Los japoneses necesitaban recuperarlo para asegurar su perímetro defensivo alrededor de Japón y los EE.UU. necesitaban evitar que Australia quedara aislada. Los Marines protegieron el aeródromo y sus aviones, pero a su vez dependían de los mismos aviones que protegían. Los Marines que defendían el aeródromo hubieran sido arrollados por una marea de refuerzos japoneses si los aviones en Campo Henderson no hubieran mantenido a los barcos japoneses a raya, limitando los desembarcos nocturnos de tropas. Los aviones también proporcionaron reconocimiento vital y apoyo para el combate en Guadalcanal y protegieron a los Marines de las incursiones aéreas que amenazaban con dañar el aeródromo y comprometer las defensas de los Marines. Éstos a su vez evitaron que el torrente de tropas japonesas que fueron llegando a Guadalcanal cada noche recuperara el aeródromo.

Ambos bandos carecían de los recursos que necesitaban para la victoria total y los planes de combate a menudo se ejecutaban precipitadamente. El Teniente General Harukichi Hyakutake intentó someter el Campo Henderson con ataques por tierra, aire y mar que salían de la base japonesa en Rabaul a 900 km de distancia.

Los pilotos japoneses nunca fueron capaces de conseguir un golpe decisivo en Campo Henderson a pesar de que ejecutaron cerca de 65 incursiones aéreas sobre el aeródromo a finales de Octubre. En más de una ocasión los pilotos de Campo Henderson (apodados la Fuerza Aérea Cactus por el nombre en código para Guadalcanal) quedaron reducidos a un puñado de aviones operativos, pero siempre consiguieron resistir lo suficiente hasta que los aviones y pilotos de reemplazo pudieran llegar para comenzar de nuevo la batalla.


El Punto de Inflexión

Ataques como La Batalla del Edson Ridge (Enfrentamiento 5 – “Bloody Ridge”) casi rompieron el perímetro defensivo de los Marines alrededor del Campo Henderson, pero los japoneses también sufrieron enormes bajas. Cada asalto fue mayor que el anterior y se suponía que al final llegaría la conquista japonesa de la isla. El último y mayor asalto llegó a finales de Octubre en la Batalla por el Campo Henderson (Enfrentamientos 10, 11, y 12). Después de la batalla, los japoneses intentaron enviar más refuerzos a la isla en Noviembre para intentarlo de nuevo, pero nunca llegaron a desembarcar debido a las dos grandes batallas navales a primeros de Noviembre ganadas por la Marina de EE.UU.

Las victorias de la Marina de EE.UU. en esas batallas de Noviembre despejaron de barcos japoneses las aguas alrededor de Guadalcanal, lo que permitió que los refuerzos americanos fluyeran hacia la isla. El desequilibrio resultante de fuerzas condenaba cualquier posibilidad que los japoneses tuvieran de recuperar Guadalcanal. Todo lo que las fuerzas japonesas en la isla pudieron hacer fue resistir hasta que el Cuartel General Imperial pudiera evacuarlos. Se habían invertido los papeles.

A primeros de Diciembre, el Ejército de EE.UU. puso las operaciones de los Marines bajo el mando del Mayor General Alexander Patch. Las unidades del Ejército de EE.UU. junto con la 2ª División de Marines y el 2º Batallón “Raider” dejaron de estar a la defensiva y lucharon para echar a los japoneses de Guadalcanal de una vez por todas.

2 comentarios :

  1. Me encanta, muy bueno tu blog, lo tendré en cuenta.

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    1. Bienvenido Capitán Salas. Espero que sigas mucho tiempo con nosotros.

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